Epicentro de la revolución energética de la IA
Barcelona, epicentro de la revolución energética de la IA. ¿Dónde está la industria española?
Crónica del OCP EMEA Summit 2026 desde Premium SA — y un mensaje al tejido industrial español de bombas, intercambiadores, válvulas y sistemas de fluidos

Born in Barcelona, Powering the World
Esta semana, el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona ha acogido el OCP EMEA Summit 2026. Dos días. Centenares de ingenieros, directivos y responsables de tecnología de las mayores empresas del planeta: NVIDIA, Microsoft, Schneider Electric, AMD, Oracle, ABB, Eaton. Y yo, paseando por sus pasillos con la certeza creciente de que lo que se está decidiendo aquí no es solo el diseño del próximo centro de datos. Se está decidiendo cómo el mundo va a consumir —y a gestionar— la energía en las próximas dos décadas.
Déjenme explicar por qué eso importa. Y por qué importa especialmente si usted diseña o fabrica bombas, intercambiadores de calor, sistemas de fluidos industriales, o cualquier cosa relacionada con la transferencia de energía térmica.
El consenso que llegó antes de lo esperado
Hace dieciocho meses, el bus de 800 VDC en centros de datos era una apuesta técnica avanzada —un roadmap atractivo pero especulativo. Esta semana, en una sala llena de cientos de ingenieros del sector, Schneider Electric lo formuló en una sola frase que resonará en la industria:
— Schneider Electric, OCP EMEA Summit 2026
El sidecar —un rack de potencia adyacente al rack de cómputo que convierte corriente alterna a 800 VDC directamente en el piso del data center— es ya el consenso arquitectónico de la industria. No un roadmap especulativo. Una decisión. Oracle lo dibuja en sus slides. Eaton lo tiene en hardware físico expuesto en el Innovation Village. Microsoft lo implanta en sus nuevos campus. NVIDIA lo incluye explícitamente entre sus cuatro contribuciones OCP para la eficiencia del centro de datos.
Para los que llevamos años trabajando en electrónica de potencia para aplicaciones críticas —ferroviario, defensa, energías renovables— este giro tiene un sabor especial. La lógica que define el sidecar de 800 VDC es exactamente la misma que llevamos décadas aplicando en tracción ferroviaria: alta tensión de bus, conversión localizada, redundancia, telemetría en tiempo real. El mundo del data center está redescubriendo lo que la tracción sabía desde los años noventa. Y el roadmap es claro: sidecars a 1,2 MW en 2027, distribución centralizada DC a 5 MW en 2028–2029, transformadores de estado sólido a 10 MW en 2030.
La energía es el problema. La eficiencia es la única salida.
NVIDIA presentó en el summit dos cifras que deberían estar en la primera página de cualquier plan industrial europeo para los próximos veinte años.
Primera: la energía representa hoy el 85% del coste operativo total de un centro de datos. No el hardware. No el software. No el personal. La energía.
Segunda: los centros de datos pasarán del 1–2% del consumo eléctrico global actual al 7–8% en los próximos veinte años. Para contextualizar: cada interacción con ChatGPT consume 500 ml de agua. Y el ritmo de crecimiento de los modelos de IA no está desacelerando — está acelerando.
Si Europa no actúa en eficiencia, ese crecimiento se traducirá en dependencia energética, presión insostenible sobre la red y emisiones imposibles de compensar. Cada punto porcentual que se mejora en la cadena de conversión de potencia —desde la red hasta el chip— tiene un impacto directo y masivo sobre la partida presupuestaria dominante del operador. OmniOn Power lo cuantificó sin ambigüedades: 1 punto porcentual de mejora en eficiencia equivale a 2 MW ahorrados por cada 100 MW de potencia DC instalada, es decir, unos 250.000 dólares anuales por instalación de escala media.
Por eso el mundo entero está aquí, en Barcelona, hablando de inductores, transformadores, condensadores, semiconductores GaN y SiC, CDUs y sidecars. No porque sean componentes exóticos. Porque son la diferencia entre un data center que destruye valor energético y uno que lo gestiona con inteligencia.
Barcelona, centro de gravedad de un ecosistema que se está formando ahora
Hay algo que me resulta difícil no mencionar esta semana. Barcelona es la sede del OCP EMEA Summit 2026. Barcelona alberga el Barcelona Supercomputing Center (BSC), designado explícitamente como nodo de las AI Factories europeas del programa EuroHPC–NVIDIA —un programa de aceleración de la IA soberana europea que tiene al BSC entre sus nodos fundacionales. A 300 kilómetros de aquí, en Aragón, Microsoft acaba de anunciar una expansión multi-campus que convertirá España en el hub estratégico de AI Cloud para Europa, con PUE 1.12 y zero water.
PUE 1.12 y zero water no son objetivos de marketing. Traducidos a ingeniería, significan: refrigeración líquida de alta densidad, inevitablemente. Significa CDUs. Significa circuitos primarios y secundarios de fluido refrigerante. Significa intercambiadores de calor, manifolds de distribución, válvulas de control de flujo, bombas de alta precisión. En un campus a 300 km de Barcelona.
Presente en el banner. Ausente en la nave.
Y aquí llego al punto que más me incomoda —y que más me parece necesario decir en voz alta.
En el Innovation Village del OCP EMEA Summit, el banner que identifica a los participantes en el proyecto «High-Efficiency GaN-based Power Boards» incluye nombres como Microsoft, Google, Schneider Electric… y Premium PSU. Me enorgullece. Pero cuando uno recorre los stands, las sesiones técnicas y los pasillos del CCIB, la presencia española es llamativamente escasa.
Submer está aquí, con su ecosistema de inmersión líquida nacido en Barcelona, mostrando al mundo cómo se puede refrigerar un servidor de alta densidad sin una gota de agua evaporada. Uniscool tiene presencia. La rama española de MPS también. Y Premium. Somos, básicamente, los que estamos.
Eso, en un congreso que define los estándares técnicos del sector tecnológico más dinámico del planeta, es un problema que merece ser nombrado.
La oportunidad que la industria española todavía no ha visto
El debate sobre la eficiencia energética del data center no es solo un debate sobre semiconductores y electrónica de potencia. Es un debate sobre cómo mover el calor. Cómo distribuirlo. Cómo evacuarlo. Cómo reutilizarlo.
AMD Helios, NVIDIA GB300, Oracle Mt. Diablo: los racks de nueva generación operan a densidades de 100–300 kW por rack. Enfriar eso con aire es físicamente imposible. La solución es el cooling líquido: CDUs, circuitos de distribución de refrigerante, intercambiadores de calor, manifolds de precisión, válvulas de control de flujo, bombas de alta presión, tuberías cualificadas para fluidos dieléctricos o de agua glicolada a temperatura y presión industrial.
España tiene fabricantes de clase mundial en todos esos componentes:
- Bombas industriales con décadas de experiencia en petroquímica y naval.
- Intercambiadores de calor para la industria de proceso.
- Válvulas de control y actuadores neumáticos para infraestructura crítica.
- Tuberías y sistemas de fluidos para condiciones extremas.
La mayoría de ellos no estaba en Barcelona esta semana. No porque no tengan capacidad técnica. Sino porque, en muchos casos, aún no saben que este es su mercado. Que el data center de 2027 no es el edificio climatizado de 2015. Es una planta industrial de gestión de energía térmica que requiere exactamente lo que ellos saben hacer. Y lo va a necesitar en cantidades y con ritmos de despliegue que no tienen precedente en la historia de la construcción industrial española.
La tracción que el sector digital ejerce sobre el sector energético y el térmico es real, y es ahora. No en cinco años. La infraestructura que Microsoft va a instalar en Aragón, la que BSC va a desplegar como AI Factory, la que los operadores europeos de colocación van a construir en España en los próximos treinta y seis meses: toda esa infraestructura necesita fluidos, bombas, intercambiadores, válvulas. Y las especificaciones son radicalmente distintas de lo que la mayoría de esos fabricantes han servido hasta ahora.
Lo que viene — y lo que hay que hacer
El roadmap trazado esta semana es claro y tiene fechas: 2027, sidecars de 800 VDC a 1,2 MW por unidad; 2028–2029, distribución centralizada DC a 5 MW; 2030, transformadores de estado sólido a 10 MW. Cada paso implica más potencia, más densidad de cómputo, más calor a gestionar y más precisión en la distribución de fluidos.
El ecosistema OCP — Open Compute Project es el foro donde esos estándares se escriben. Donde las especificaciones técnicas de los componentes se acuerdan. Donde los fabricantes que van a servir esa infraestructura se identifican, se cualifican y se reconocen como parte del ecosistema. No estar en ese foro no significa que el mercado no exista. Significa que otros escribirán las reglas por las que habrá que jugar.
Desde Premium, seguimos construyendo la plataforma de electrónica de potencia que estos sistemas necesitan. Tenemos a nuestro investigador, el Dr. Fernando Acosta, presentando aquí mismo en el Innovation Village nuestra plataforma de GaN. Pero el mensaje que quiero dejar no es sobre Premium. Es sobre España.
CEO, Premium S.A.
Born in Barcelona, Powering the World
Sobre Premium SA — Premium SA es un fabricante con sede en Barcelona de convertidores de electrónica de potencia para aplicaciones ferroviarias, industriales y de energía. Con más de 900 diseños de producto estándar y más de 30 años de experiencia operativa, Premium SA suministra convertidores DC/DC, inversores DC/AC, convertidores de frecuencia AC/AC, cargadores de baterías, rectificadores y sistemas SAI desde 50 W hasta 72 kW. Todos los productos son diseñados y fabricados en la planta de Premium SA en Barcelona, con capacidad de certificación EN 50155, EN 50121-3-2, EN 45545-2 y EN 61373.
Premium SA · Barcelona, España · info@premiumpsu.com · +34 932 232 685 · www.premiumpsu.com
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